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Una obra sobre la pureza, de Leonardo da Vinci: "La virgen de las rocas"

Leonardo da Vinci (1452-1519), fue un artista total que hoy en día sería imposible repetir, ya que la gran capacidad de conocimientos y aptitudes que este gran artista dominó, en el día de hoy, no habría persona para controlar la complejidad del conocimiento global actual. Hombre humanista, con saberes sobre arte, ciencia y tecnología. Un artista de ávidas curiosidades y un entusiasmo feroz. Artista que se diversificó mucho en su trabajo artístico y llegó a acabar muy pocas obras. Sus pinturas más importantes son: "La virgen de las rocas", "La Gioconda" y "La santa cena".

"La virgen de las rocas", la obra de la que os hablaré hoy, fue creada con el objetivo de esconder otra obra, la dedicada a la Inmaculada Concepción de María, para la hermandad de la iglesia Franciscana St. Francesco Grande en Milán. "La virgen de las rocas" tapaba una escultura de la virgen y el niño dispuesta en un nicho de la pequeña iglesia, para dónde fue encargada la obra. La obra de Leonardo escondía el verdadero objeto de culto 364 días al año. Hay dos versiones de la obra, una se encuentra en el museo del Louvre de París y la otra en el National Gallery de Londres.

En la obra encontramos a la Virgen María en el centro del interior de la cueva, San Juan Bautista a su izquierda, el niño Jesús a su derecha y a la derecha de éste, un ángel flanquea el conjunto cerrándolo y protegiéndolo. Hay un juego y relación de miradas entre todos controlada por el ángel, la Virgen mira a Cristo, mientras éste mira a San Juan Bautista y el ángel parece estar pendiente de toda la situación. El encuentro entre San Juan Bautista y Jesús de niños no es muy común, aparece en los textos apócrifos añadidos a la Biblia más tardíamente. Estos textos cuentan que María huyó de Egipto con el niño Jesús y que en el desierto se encontraron con el niño Juan Bautista, por eso puede ser que la reunión del cuadro se sitúe en la aridez de la roca de una cueva, así como en un lugar aislado. El azul del paisaje del fondo de las montañas y el agua, precisamente como el broche que cuelga en el pecho de la Virgen, aluden a su pureza, mismamente como a la Inmaculada Concepción, motivo del encargo.

Las montañas en términos de simbología religiosa, pueden aludir a la inmaculada concepción de la virgen, y su erosión, a su inesperada fertilidad. El color blanco de las flores del suelo también pueden simbolizar su pureza, tanto como el azul de su túnica. Después de la rigidez de los cuerpos de Botticelli, vemos ya, en las figuras de da Vinci, artista también oriundo de Florencia, cómo les aporta organicidad en los movimientos y en los volúmenes, así cómo una delicada suavidad en las curvas y líneas. Da Vinci, fue junto con Miguel Ángel, los precursores del arte ideal y naturalista que resurgió de la Edad Media, para volver a desaparecer unos años después, a través de las nuevas invenciones e interpretaciones de los nuevos artistas.

Sandra Sàrrias, 2017

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"La virgen de las rocas" del National Gallery de Londres