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Cómo Tiziano hace de lo trágico una bella imagen

Tiziano (1477/1490-1576), fue un pintor de la época del Renacimiento italiano, uno de los más importantes artistas venecianos, junto con Giorgione. que representaba en los inicios artísticos de Tiziano, la vanguardia del arte contemporáneo veneciano. Tiziano pronto se acercó a este artista, pero él supo desvelar el misterio de las obras de éste, y aportó a sus obras un aire más directamente cotidiano y humano, con una psicología de los personajes más realista. Sus obras más destacables serían: "Salomé", "Baco y Ariadna", "Dánae" y "La Venus de Urbino".

"Salomé" la obra que os presento hoy, realizada entre los años 1511-1515, la podéis encontrar en la Galleria Doria Pamphili de Roma. La obra representa el momento cumbre de la historia bíblica de Salomé, cuando Salomé contrariada por haber sido rechazada por San Juan Bautista, ha pedido dictatorialmente su cabeza a su padre Herodes, funcionario romano y rey de Judea. La historia pasa en el palacio del rey, en Judea, cuando se está haciendo una celebración romana, es decir, un gran banquete con muchos invitados, y San Juan Bautista se encuentra encerrado en una mazmorra, por haber profanado la religión pagana de los dioses romanos y haber reivindicado la palabra del Dios cristiano.

La obra, a diferencia de otras pinturas más fieles al dramatismo y a la crueldad de la escena y de Salomé, presenta a una princesa, Salomé, de rasgos suaves y delicados que denotan una voluntad benévola y una personalidad más bien delicada y bondadosa. Por otro lado, el rasgo general del rostro de San Juan Bautista, también es dulce y afable, con los ojos cerrados y la expresión relajada. Parece que nuestro artista crea una analogía de caracteres entre los dos, cuando en literatura, los dos personajes son totalmente opuestos. Salomé, fría y materialista, y San Juan Bautista, devoto y austero, aunque la intransigencia se da en los dos, más o menos por igual.

La obra, como tantas obras de Tiziano, se equilibra a través del color rojo, con la túnica de ella, muy al estilo de Leonardo da Vinci. Otro elemento atípico de esta iconografía, es el niño que aparece a la izquierda de Salomé, que a diferencia de otras obras, en lugar de representar la malignidad a través de una mujer muy vieja, que puede ser la reina, aquí un niño parece ser el testimonio del crimen, la inocencia o la ignorancia, que permite la acción. Tiziano trasciende la fuente originaria, con esta parte de dulzura de un acto tan atroz. El color negro del fondo también es común en las obras de Tiziano, dramatizando la escena y contrastando con los signos de delicadeza.

Tiziano tuvo una trayectoria muy variable, empezó con los colores y la pincelada local veneciana, un trazo más fino, acabando por crear pinturas más expresionistas, que serían grandes referentes para los artistas posteriores. Tiziano, en contraposición a los artistas venecianos, que se esmeraban previamente con bocetos y estudios, Tiziano podía modificar su obra repentinamente, siendo flexible a su intuición y pensamiento. Trató temas mitológicos, históricos y cotidianos, una revelación por este último.

Sandra Sàrrias, 2017

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