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Caravaggio, padre del Realismo artístico

Caravaggio (1571-1610), fue un pintor italiano, oriundo de Caravaggio, pueblo de la zona de Bérgamo, que dejaría temprano para crecer artísticamente en Roma, Nápoles, Malta y finalmente Sicilia. Fue el artista más influyente de la época del Barroco, aportando la técnica del "Claroscuro" que él mismo creó, en otros países cercanos a Italia, como España, Francia e incluso los Países Bajos. Fue el artista principal que se desmarcó del manierismo italiano, y se acercó directamente a un arte naturalista, es decir, realista, tan acrecentadamente, que marcó totalmente su estilo, a través de unas formas plásticas y creativas que se distanciaban mucho del idealismo clásico. Sus obras más destacadas serían: "Muchacho mordido por un lagarto", "Judith cortando la cabeza de Holofernes", "La vocación de San Mateo" y "La muerte de la Virgen".

Caravaggio, tanto en su estilo como en su personalidad, se podría decir que fue el artista más revolucionario de la historia del arte. En Roma, treinta años después de la muerte de Miguel Ángel, desencadenó una violenta reacción contra el Manierismo, una "maniera" de pintar, amanerada, limitada y académica. Impuso un nuevo lenguaje realista, acercándose a la Contrarreforma imperante, para realzar la religión a través del espectáculo y el escándalo, para impactar a los fieles, en contra de la austeridad del protestantismo del momento. Caravaggio escogía el instante más dramático que pintar, reclutando sus modelos en la calle, incluso para las escenas más sagradas como "Muerte de la Virgen", que no dudó en pintar como escena nocturna, una rareza en aquellos momentos. Caravaggio, por encima de todo, proclamó la primacía de la verdad y la naturaleza.

"Muchacho mordido por un lagarto" de 1595, la obra de la que os hablaré hoy, es el ejemplo más claro de realismo, en la acción creativa y en los resultados. Para dar ese efecto tan expresivo del rostro del muchacho, Caravaggio escenificó la escena con la acción real de la mordida del lagarto. Caravaggio provocó este efecto con el chico antes de pintarlo, para recrear exactamente las facciones reales de la estupefacción del momento de ser mordido en un hecho real. El efecto dramático de la acción, contrasta con el blanco de la flor del pelo y de la túnica, así como con la flor rosa del jarrón, y el efecto del reflejo y el agua cristalina. Vemos como algunas de las hojas de la flor están un poco marchitas, para conferir más realidad aún. La posición teatral del chico, muestra el movimiento corporal exactamente en el momento de la reacción de la mordida, dibujando líneas curvas y rígidas como las de las dos manos y los dedos. De ese modo crea una obra llena de contrastes y efectos expresivos, que hacen entrar al espectador, a través de la mirada fija del muchacho, en el momento de la acción, haciendo de esta manera partícipe al espectador.

El estilo tan personal de Caravaggio, le hizo tener amigos y detractores, estos últimos le hicieron pasar una vida llena de episodios trágicos, fue un artista que nunca se rindió, y perseveró en su trabajo y sus ideas, aunque desafortunadamente tuvo una corta trayectoria, pero intensamente fructífera.

Sandra Sàrrias, 2017

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