Esta web utiliza cookies para obtener datos estadísticos de la navegación de sus usuarios. Si continúas navegando consideramos que aceptas su uso. Más información Cerrar

video

Lo que no se ve

Recientemente estuve en la ciudad de NY y fue curioso porque había algo fuera de lugar, una constante algarabía que consideré extraña dentro de lo que representa la ciudad. Por ejemplo, dentro de una estación de metro podía haber un notable alboroto de gente que parloteaba, aunque no entre sí, lo hacían mediante un dispositivo móvil, y más allá de eso, no con éste pegado a la oreja como se presupone, con auriculares que conectaban el aparato de un extremo y a sus oídos del otro.

Me dediqué a observar a esa gente, había quienes incluso gesticulaban alzando los brazos al aire, aún a sabiendas que el receptor, no les podría ver. Mientras fijaba la atención en cada uno de estos parlanchines solitarios, distinguí la auténtica singularidad y es que algunos de ellos, siquiera vestían auriculares, sin embargo hablaban igual que los demás.

Desde entonces dediqué más tiempo a ello, encontraba muchísima gente hablando (con o sin tecnología) mientras caminaban, compraban en el supermercado, tomando un refresco en una terraza, incluso los imaginaba hablando solitarios en sus hogares mientras cocinaban o hacían sus tareas diarias, a todas horas.

Me dio que pensar, si te comunicas constantemente de esta forma en la que apenas prestas atención al aparato tecnológico, es fácil que cuando dejas de usar esos minúsculos auriculares que te retienen a la realidad, tu cerebro, en ausencia de ellos, te proporcione esas voces tan íntimas que no pasan por ningún lugar más allá que por tu oído. Y que de igual forma, tú sientas la imperiosa necesidad de responderles, como siempre haces y siempre has hecho, de lo contrario sería extraño. Si te hablan, simple y llanamente, respondes.

Con las salas de cine y la comunicación audiovisual que ahí sucede, pasa algo parecido. Los cines están diseñados para que no sientas el espacio ni la tecnología entre la ficción que ocurre en la pantalla y tu realidad. Las imágenes y los sonidos se dirigen directamente a tus adentros sin percibir la tecnología. Esto es una cosa que dista de las demás artes y sus espacios naturales, como ocurre con las salas de conciertos, teatros, museos, etc. en todos ellos hay una concepción espacial mayor que nos retiene con los pies en el suelo.

Un ejemplo muy sencillo que me viene a la cabeza es el de Buñuel, que decía en sus memorias, “Imposible olvidar El acorazado Potemkin . A la salida, incluso queríamos poner barricadas y tuvo que intervenir la Policía.” Buñuel narra cómo el fervor tras zambullirse en la película le abrasó removiéndole como si estuviese en la escalinata de Odessa, convirtiéndose en un revolucionario soviético. En cine entra en nosotros mediante el sonido y la luz de la pantalla, digerimos lo que ahí sucede y lo transformamos en nuestra propia experiencia, nos contamina.

Entonces, al identificarnos y vernos reflejados, se transforma en una experiencia vital pasada, en una forma abstracta de recuerdo.

En 12 monos de Terry Gilliam hay una escena en la que trata este tema, los personajes están en una sala de cine viendo la película de Vertigo de Alfred Hitchcock, el protagonista extrañado dice algo así - Creo que he visto esta película antes, cuando era niño… al igual que el pasado, la película nunca cambia, pero cada vez que la veo parece diferente - el personaje la está digiriendo intelectualmente de forma distinta y por eso la experiencia fílmica está siendo novedosa. Como sucedería con los recuerdos si pudiéramos revivirlos.

Por tanto, creo fervientemente que el ser humano es distinto desde que tecnológicamente existe el cine, por los recuerdos, sueños y elucubraciones que nos crea. Y a su vez, el cine existe desde que existe el ser humano, en la propia capacidad de abstracción.

Otro ejemplo más complejo y abstracto es el de Stanley Kubrick en 2001: Una odisea del espacio, donde trata el uso de la tecnología y la inteligencia humana, concretamente en el capítulo de “intermission” y “Júpiter y más allá del infinito” se dibuja un triángulo entre la inteligencia, la tecnología y el humano.

Metafóricamente, trata sobre un entorno tecnológico que le envuelve y desafía la inteligencia humana. Cuando Bowman desconecta a HAL 9000 en una señal de haber superado a la máquina con su inteligencia, aparecen imágenes sobre su figura del macrocosmos (quizás sería más acertado decir microcosmos), haciéndole adquirir una inteligencia superior, igual que nosotros mismos, como espectadores.

Opino entonces que, el cine una vez absorbido se convierte en el recuerdo de un sueño o de una lucubración. Es decir, el cine es la imaginación, las vivencias y por tanto, la inteligencia que nos proporciona.

Por eso, creo que es muy acertada una cita de Ernst Lubitsch sobre el cine, en la que dijo “El cine es lo que no se ve ” creo que con esta cita quería decir, el cine es lo que se imagina, aunque siendo así, es mucho más correcta la de Lubitsch, ya que cuando dice “...es lo que no se ve” estás necesariamente obligado a imaginar.

Albert F.

10 de septiembre de 2017

comparte

Artículos destacados

Cómo hacer una elipsis, 'Scarface' de How ...

Howard Hawks (30 de mayo de 1896 – 26 de diciembre de 1977), fue un director de cine del Hollywood dorado; dirigió innumerables obras maestr ...

Baxter, Vera Baxter - La mirada cinematog ...

Marguerite Duras (4 de abril de 1914 – 3 de marzo de 1996), fue una escritora y directora de cine francés, reconocida por “India Song, 1975” ...