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Sin techo ni ley, de Agnès Varda

Agnès Vardà (30 de mayo de 1928), es una directora belga, quizá la más grande cineasta de la historia de su país, activa en la actualidad, aunque enfocada más al género documental (al que siempre ha estado ligada). Destacamos de su filmografía “Cléo de 5 à 7, 1962”, “Les plages d'Agnès, 2008” y “Le bonheur, 1965”.

“Sans toit ni loi, 1985” es una de sus mejores películas. Cuenta la historia de Mona Bergeron (Sandrine Bonnaire), a través de flash-backs y entrevistas que se suceden después de encontrar su cadáver en los primeros minutos de película.

Justamente, el fragmento es el momento en que se encuentra el cadáver de Mona, tirado en una zanja, donde es encontrado por un agricultor. La película está compuesta de excelente momentos, aunque esta vez, tan sólo haremos mención al guión.

Los guiones son una guía para construir visualmente una película, por lo que la historia se ha de construir acorde a las necesidades de aquello que se quiere expresar. La historia empieza con la muerte de la protagonista, y a modo de reconstrucción, conocemos sus últimas experiencias. Para crear una estructura de guión, hemos de conocer qué contamos, en la película, la historia de una persona ‘sin techo ni ley’, un espíritu libre sin ataduras, contada fragmentariamente, a base de testimonios.

Por lo ha de seguir una estructura acorde a lo que se cuenta: una sucesión de pequeñas historias que empiezan sin un nexo a lo anterior y acaban sin un nexo con lo posterior, pero que todas juntas construyen al personaje principal. Realmente no se cuenta una historia, sino una sucesión de hechos que llevan un fin esperado, porque a Varda le interesa más la construcción de las pequeñas historias que el desarrollo en si mismo, porque no es un desarrollo común a una historia común: No hay un inicio, un desarrollo y un desenlace establecido que hacen mantener en vilo al espectador, lo que mantiene la tensión es como llega al punto que todos los espectadores saben, y van viendo desde la primera escena.

Mona va acampando y malviviendo lo que puede según su teoría de ‘libertad’ que se va explicando a lo largo de las conversaciones y de las acciones de ella. Justamente, una de las primeras experiencias que vive la protagonista, su primera acampada, habla con otra chica, el guión pretende mostrar el concepto ‘libertad’ desde el principio, para conocer las motivaciones de la protagonista. Como curiosidad, aunque no salga en el fragmento, me gustaría añadir una idea de espacio, excelentemente ejecutada por Varda: la primera acampada de Mona la hace al lado de un cementerio, sabiendo el fin de la protagonista, desde el inicio de su aventura.

Agnès Varda goza de un buen reconocimiento ya desde sus inicios. Esperemos que nunca se pierda y que las generaciones posteriores puedan seguir viendo y, lejanamente recordando, a una de las directoras de cine más importantes de la historia.

Francesc Alarcón

22 de septiembre de 2017

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