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Cómo William Shakespeare hacía resurgir lo bello de lo humanamente incorrecto

William Shakespeare (1564-1616), ha sido y sigue siendo el escritor más fundamental de la literatura inglesa y uno de los autores más universales de todas las épocas. Escritor de tragedias, dramas históricos y comedias, supo crear en sus personajes el ideal de belleza humana así como su contrario perverso, desarrollando en el conjunto de sus obras una transformación donde en el reino de lo malo aparece lo bello del ser humano, resolviendo las situaciones en finales de bellas catarsis. Sus obras más representativas podrían ser: las tragedias "Hamlet", "Otelo", "Machbeth", "El rey Lear", "Romeo y Julieta"; y las comedias "El sueño de una noche de verano", "El mercader de Venecia" y "Mucho ruido y pocas nueces".

"Hamlet", es una de las tragedias más influyentes en la literatura inglesa y prácticamente es la obra más comentada del mundo, su sombra yace en todas las artes del mundo. La historia parte del objetivo de venganza que despierta en el protagonista, Hamlet, la muerte de su padre, el rey de Dinamarca, por una impía traición de su hermano que se corona rey después del suceso. Hamlet parece padecer de locura después de conocer la verdad, cuando su padre se le aparece en forma de fantasma en la explanada de delante del castillo. No sólo Hamlet vivirá en la más pura melancolía y impotencia, sino que Shakespeare crea con Hamlet y Ofelia, un dúo de personajes análogos que comparten el infortunio de sus vidas, el conocer la verdad y la imposibilidad de estar juntos.

La frase más famosa de la obra, "Ser o no ser", parte de la aflicción que padece Hamlet por conocer la verdad y su impotencia para darla a conocer, ya que sus circunstancias lo imposibilitan, por ejemplo, el hecho de que su madre comparta lecho con el verdugo, y la discreción cara al imperio para esperar el momento oportuno y adecuado para la fatalidad merecida. Se hunde en el no ser, para no ser entre un mundo de falsedades y fechorías. Hamlet demuestra ser un personaje ingenioso, culto, leal con una fuerte dosis de cargas morales a la hora de tomar decisiones para vengarse, siente incluso su culpabilidad a la hora de preparar sus estrategias que acabarán delatando al vil Claudio, injustamente proclamado rey de Dinamarca llevando su imperio al desastre y a la miseria.

El fragmento que os pondré a continuación muestra el espíritu moral de Hamlet, dónde las dudas paralizan la acción fatal. Es el momento que el rey está rezando expiando sus culpas, demostrando ser un personaje muy cobarde y débil, entonces, Hamlet duda de si éste sería el momento adecuado para matarlo, conflicto moral que puede ser un giro en la obra, y servir de recurso para desarrollar la obra completamente en toda su riqueza moral.

"y, ¿yo me creería vengarme bien de éste, ahora matándolo en el bello momento que él se está limpiando el alma cuando ya es bueno y sanado para la otra vida? No!, No, mi espada! (la vuelve a la vaina.) busca un tiempo más hórrido, que sea airado, en son de embriaguez, en las holguras de su lecho incesto; jugando, jurando o ejecutando tales cosas que no dejen remedio para salvarse."

Y así es cómo busca Hamlet su justicia, y así es como se acometerá su final, en su justa medida a tal vergonzosa crueldad, en un final apoteósico, dónde de lo más atroz y fatal de la vida, puede resurgir la bondad que se estaba engendrando en toda la obra, la búsqueda pertinaz llega a su encuentro deseado.

Sandra Sàrrias

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